Las fotografías artísticas nocturnas son una propuesta personal ideal para redescubrir y repensar los lugares que habitamos. En el blog de Marco Zouvek Photography, exploraremos cómo capturar la esencia y el misterio de los pueblos medievales españoles bajo la luz de la luna, fusionando técnica, paciencia y arte.
Escenarios de piedra y silencio: Girona, Pals y Peratallada. Cataluña alberga algunos de los conjuntos histórico-artísticos más impresionantes para practicar la fotografía arquitectónica y patrimonial en la penumbra. Al radicar en Barcelona, estos enclaves resultan perfectos para desplazarse y documentar historias visuales.
- Gerona: Su casco histórico, o Barrio Viejo, está cercado por inmensos lienzos de muralla carolingia que invitan a ser recorridos de noche. Configurar la cámara frente a la majestuosa Catedral de Santa María o adentrarse en los callejones de El Call (uno de los barrios judíos mejor conservados de Europa) permite capturar una atmósfera suspendida en el tiempo. Las coloridas Casas del Oñar, suspendidas sobre el río, ofrecen además fantásticos reflejos de las luces de la ciudad en el agua.
- Pals: Esta villa destaca por su centro histórico medieval de calles empedradas, arcos de medio punto, ventanas ojivales y balcones de piedra. Utilizar la fotografía nocturna para inmortalizar la Torre de las Horas (una torre circular románica) o sus murallas del siglo IV, iluminadas únicamente por faroles o la luna, crea escenas de un profundo misticismo.
- Peratallada: Declarado conjunto histórico-artístico, es uno de los núcleos de arquitectura medieval más importantes y mejor conservados de España. Fotografiando de noche su castillo del siglo X o la iglesia de Sant Esteve, se pueden lograr imágenes verdaderamente etéreas y cautivadoras.
Técnica y equipamiento para la Fotografía Nocturna La fotografía nocturna se lleva a cabo al aire libre, entre el ocaso y el alba. Para lograr la calidad propia de la fotografía Fine Art, es vital dominar ciertos elementos técnicos que permiten dar a los sensores el tiempo suficiente para captar la luz.
- Exposiciones prolongadas: El uso de tiempos de obturación largos (de segundos, minutos o incluso horas) permite capturar cuerpos de agua o revelar el rastro de las estrellas en el cielo de estos pueblos antiguos. Esta técnica genera un nivel de abstracción y ensoñación visual muy poderoso, algo que dominan grandes maestros del paisaje nocturno como Michael Kenna.
- Fotografía a la luz de la luna: Fotografiar estructuras de piedra bajo la luz de la luna llena requiere habitualmente exposiciones de varios minutos, ya que esta luz es muchísimo más tenue que la luz solar.
- Estabilidad y enfoque: Es estrictamente necesario contar con un trípode y un disparador remoto o temporizador para evitar cualquier trepidación en la imagen. Además, se debe utilizar el enfoque manual (pues el enfoque automático falla en la oscuridad) y es preferible emplear lentes asféricas de amplia apertura acopladas a cámaras réflex de formato completo que soporten ISOs altos con poco ruido.
Una fotografía es mucho más que lo que se ve; es lo que hace sentir a quien la mira, es la emoción y la reflexión que provoca. Si deseas llevar esta misma emoción, distinción y singularidad a tus propios espacios, te invito a visitar la Fine Art Gallery de nuestra tienda, donde encontrarás impresiones Giclée sostenibles y de alta calidad hechas con mimo para que perduren en el tiempo.
Antes de dedicarme a la fotografía de calle, mi vida giró en torno a la música. Estudié en el conservatorio de mi ciudad natal, dominando armonía clásica, solfeo y composición, hasta que el jazz me reveló su magia: el poder de la improvisación controlada.
Sólo hay que pensar en las fotos de comida que se comparten hoy en redes sociales y en los cuadros de bodegones de flores y comidas que decoraban, y aun decoran, los salones de casas y palacios para afirmar que hoy nos sigue interesando exactamente lo mismo de ayer.
La pintura de bodegón y de escenas cotidianas en las que aparecen alimentos siempre fueron consideradas como un género pictórico menor, siempre por detrás de los retratos y paisajes, por ejemplo. Pero precisamente era pintando esas escenas humildes de alimentos en la mesa como empezaban a desarrollar su talento y técnica los artistas de la época.
De creatividad, de técnica, de códigos de representación, de todo ello hablo un poquito en este post.
En los próximos meses expondré junto a otros fotógrafos en Galleria Fülle, en una muestra que es una continuación del recorrido visual que Fülle inició el pasado noviembre de 2024 en la exposición «Ciudades invisibles: la ciudad y el deseo».
La propuesta expositiva de Fülle reúne a fotógrafos de todo el mundo en un viaje fotográfico global que invita a descubrir la esencia de las metrópolis y a explorar los rincones ocultos que, a menudo, resultan invisibles en la vorágine del ajetreo urbano.
Las fotografías profesionales nos ayudan a elegir, porque están pensadas para crear emociones y activar decisiones.
El cerebro ama lo visual. Sabemos que preferimos siempre echar un vistazo que escuchar 20 minutos de charla. De ahí que lo urgente para las estrategias de ventas de un negocio sea tener un buen discurso visual.
Sin curiosidad no es posible hacer fotos. Bajo mi punto de vista, el afán por saber y la curiosidad por descubrir son las condiciones básicas que se necesitan para este oficio. Sin curiosidad no habría habido evolución ni invenciones, ni conocimiento. La curiosidad nos ha traído al mundo que conocemos y cómo lo conocemos. Y ser fotógrafo tiene mucho que ver con explorar, estudiar, documentar e indagar en la realidad que vivimos.
Los paisajes se observan, se contemplan, se disfrutan, se recorren, se guardan en un lugar de la memoria, se imprimen en el recuerdo, puede que incluso haya algunos que no los queramos volver a ver… De todo eso va buena parte de mi trabajo fotográfico.
El pasado 8 y 9 de noviembre de 2024, una pequeña selección de mis fotografías de calle compartió espacio junto a la obra de otros fotógrafos internacionales en la exposición «Ciudades invisibles: la ciudad y el deseo» organizada por Galeria Fülle y que acogió el espacio cultural La Tomada en Buenos Aires (Argentina).
Nací en Caracas y desde 2008 vivo en Barcelona. Es mucha la distancia que me separa de mi familia. Mi patria en mis zapatos, eso dice una canción de El último de la fila, y yo así lo siento.
Cuando uno sale de su tierra y sabe que no volverá en muchísimo tiempo se tiene que estar dispuesto a luchar con la melancolía, los recuerdos, con haber dejado de escuchar los acentos conocidos y comer las comidas de casa de siempre.

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Marco Zouvek



